La Liga Mexicana del Pacífico vive una etapa donde las ofensivas están marcando diferencias claras.
En los primeros juegos de la fase decisiva, los batazos oportunos y la presión constante en las bases han inclinado balanzas que antes parecían equilibradas, obligando a los managers a ajustar rápidamente sus rotaciones.
Equipos como Tomateros, Charros y Algodoneros han dejado claro que no basta con buen pitcheo si no hay respaldo con el madero.
Cada carrera se pelea como oro puro y las series comienzan a definirse por detalles mínimos, en un beisbol intenso, agresivo y sin margen para errores defensivos.





















