Un reciente estudio realizado por científicos de Hungría y Austria ha demostrado que algunos perros pueden aumentar su vocabulario únicamente escuchando a las personas hablar, sin recibir instrucciones directas. Esta capacidad, antes considerada exclusiva de los bebés, muestra que ciertos perros poseen una habilidad especial para asociar palabras con objetos de manera pasiva.
La investigación, publicada en la revista Science, revela que los perros no necesitan ver ni interactuar con un objeto para aprender su nombre. Basta con que estén presentes mientras los humanos conversan sobre él, lo que sugiere que la capacidad de aprendizaje por observación no es únicamente humana.
Algunos de estos perros alcanzan niveles de comprensión comparables a los de un niño de entre 18 y 23 meses. Los ejemplares seleccionados ya conocían decenas o incluso cientos de nombres de objetos, demostrando una memoria verbal mucho más desarrollada que la de un perro promedio.
Para probar la hipótesis, los investigadores replicaron la forma en la que los niños aprenden palabras: los humanos hablaban entre sí sobre juguetes desconocidos, usando palabras nuevas, pero sin mirar, señalar o dirigirse al perro. El animal permanecía en la habitación sin participar activamente en la conversación.
Un caso destacado fue el de Basket, un perro con amplio vocabulario. Tras escuchar la charla, Basket pudo identificar correctamente el objeto correspondiente al nombre mencionado por las personas con las que convivía, demostrando que podía mapear palabras nuevas a objetos desconocidos sin necesidad de entrenamiento directo.
El experimento se repitió con diferentes juguetes y palabras para descartar el azar, y los resultados confirmaron que los perros con experiencia previa en nombres de objetos podían aprender nuevas palabras de manera pasiva. Esta capacidad coloca a estos perros en un nivel de aprendizaje similar al de un niño pequeño.
Los investigadores destacaron que este hallazgo demuestra que los humanos no son los únicos animales capaces de aprender nuevas etiquetas por observación de interacciones de terceros. Sin embargo, no todos los perros lograron aprender: solo aquellos con experiencia previa en vocabulario mostraron esta habilidad.
Finalmente, los científicos recomendaron que quienes conviven con perros dotados aprovechen la oportunidad para estimular este talento mediante juegos de palabras y objetos. Aunque aún no se sabe si esta capacidad puede desarrollarse en perros comunes, el estudio abre nuevas preguntas sobre la inteligencia canina y la comunicación entre humanos y animales.






















