El duelo entre México y Uruguay en Torreón no es un amistoso: es un examen de carácter.
Javier Aguirre lo sabe y por eso ha convertido este partido, y el siguiente frente a Paraguay, en su laboratorio final rumbo al Mundial.
Tres nombres se llevan los reflectores: Obed Vargas, Armando “Hormiga” González y Raúl Jiménez. Vargas, nacido en Alaska pero con alma tricolor, debuta con apenas 20 años como una apuesta a futuro.
González, campeón de goleo en Liga MX, llega por fin al escenario grande decidido a demostrar que puede competir con los mejores.
Y Jiménez, veterano de mil batallas, regresa a la Selección para intentar recuperar su lugar en la historia.
Uruguay no será un rival condescendiente. Es una prueba dura, física y emocional.
Este sábado a las 6:00 pm, México define no solo un resultado, sino una parte esencial de su identidad rumbo al 2026.






















