Se acabó la novela en Dallas y el desenlace sorprendió a todos: los Cowboys decidieron traspasar a Micah Parsons, cuatro veces elegido al Pro Bowl, a los Green Bay Packers.
A cambio, la franquicia texana recibe al tackle defensivo Kenny Clark, tres veces Pro Bowl, además de dos valiosas selecciones de primera ronda del draft en 2026 y 2027.
Un movimiento arriesgado que marca un antes y un después en el rumbo de los Cowboys.
En lo económico, Parsons escribe un capítulo histórico en la NFL. Su nuevo contrato con los Packers lo convierte en el defensivo mejor pagado que no es mariscal de campo: cobrará 62 millones de dólares en su primer año, con 120 millones garantizados y un potencial total de 136 millones.
Un récord que no solo redefine el mercado, sino que también coloca a Green Bay bajo los reflectores como un serio contendiente al título.






















