Miami tomó una decisión sin medias tintas: liberó a Tyreek Hill, Bradley Chubb y James Daniels, enviando un mensaje claro de reinicio estructural.
El movimiento no solo es deportivo, también financiero, con un ahorro proyectado millonario que permitirá redefinir prioridades bajo la nueva gerencia.
El gran foco es Tua Tagovailoa, cuyo impacto salarial futuro obliga a una evaluación seria.
La franquicia apuesta por sostenibilidad antes que nombres rimbombantes.
En la NFL, el tope salarial no perdona y la evolución es obligatoria. Miami no improvisa; está rediseñando su identidad desde la base.





















