La NFL enfrenta una de sus temporadas más complicadas: las lesiones se han vuelto el enemigo número uno.
Casi todos los equipos sufren bajas masivas y se estima que entre cuatro y cinco jugadores por plantilla están fuera, muchos de ellos el resto del año.
Nombres como Brock Purdy, Joe Burrow, George Kittle y JJ McCarthy encabezan una lista dolorosa que modifica esquemas, destruye planes y pone la liga patas arriba.
Expertos coinciden en que la intensidad del calendario, la falta de recuperación y la presión por rendir han llevado a un punto de quiebre.
Esta crisis obliga a los entrenadores a reinventarse y a los suplentes a convertirse en protagonistas.
En la NFL de este año no gana solo el más talentoso… gana el más resistente. Sobrevivir se ha vuelto tan importante como anotar.






















