“Me dijeron que regresara en una semana, pero el tratamiento no puede esperar”, comenta una derechohabiente de 67 años que acudió a la farmacia del Hospital General de Zona No. 1 del IMSS en Culiacán en busca de su medicamento para la presión.
Como ella, decenas de personas se enfrentan a la misma respuesta: no hay.
En un sondeo realizado a las afueras de varias clínicas del IMSS en la capital sinaloense, los testimonios coinciden en una preocupación creciente: el desabasto de medicamentos que ya ha provocado marchas en otras partes del país, como Ciudad de México, Jalisco y Veracruz, también afecta a Culiacán.
“Yo tengo diabetes y me han faltado las insulinas dos veces este año, tengo que comprarlas por fuera, pero no siempre alcanza”.
“Mi hijo necesita anticonvulsivos, nos dijeron que tardarían más de 10 días. ¿Y mientras qué hago?”.
“Estamos hablando de tratamientos crónicos, de vidas que dependen de una pastilla diaria”.
Diferentes personas reportaron no haber recibido todos los medicamentos recetados, algunos dijeron que sí se les surtió completamente, y otros mencionaron que algunos fármacos fueron entregados parcialmente, con promesa de reposición.
El desabasto, de acuerdo con autoridades federales, tiene múltiples causas: desde problemas logísticos en la distribución, compras centralizadas que han presentado retrasos, hasta rezagos en contratos con farmacéuticas.
Sin embargo, para quienes acuden a diario a las unidades médicas, la explicación no cambia la urgencia.
Aunque en Sinaloa aún no se han registrado protestas organizadas como en otros estados, algunos colectivos de pacientes crónicos ya analizan acciones para visibilizar la situación.
Por ahora, el “no hay” se ha vuelto una frase cotidiana, cargada de frustración.






















