El presidente de Colombia, Gustavo Petro, confirmó que sostuvo una llamada telefónica con su homólogo estadounidense Donald Trump, luego de días de tensión marcados por amenazas del mandatario de Estados Unidos, quien llegó a afirmar que una incursión militar en Colombia “sonaba bien” y acusó al país de contribuir al narcotráfico que afecta a su nación.
El acercamiento, que duró cerca de 55 minutos, fue mediado por el senador republicano Rand Paul y derivó en un cambio notable de tono entre ambos líderes, adversarios históricos. Trump calificó como un “honor” la conversación y anunció que se reunirá personalmente con Petro, mientras que el presidente colombiano describió el diálogo como positivo y necesario para evitar una escalada del conflicto.
Durante la llamada, Petro explicó a Trump que las cifras sobre narcotráfico que recibió el gobierno estadounidense son incorrectas y defendió la cooperación de Colombia en la lucha contra las drogas. Aseguró que la inteligencia colombiana participa en más del 60% de las operaciones de incautación y que, durante su gobierno, se han decomisado cerca de 2 mil 800 toneladas de estupefacientes.
Petro también abordó la situación de Venezuela y la relación de Estados Unidos con América Latina, tras la reciente captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa por fuerzas estadounidenses. El mandatario colombiano advirtió que la política exterior de Washington mantiene una lógica imperial que históricamente ha impactado de forma desproporcionada a la región.
Aunque reconoció que las declaraciones de Trump representan una amenaza real, Petro afirmó que apuesta por el diálogo para evitar cualquier acción militar contra Colombia. Recordó que el país ha sufrido intervenciones extranjeras en el pasado y subrayó que su gobierno no ha roto la colaboración con Estados Unidos en materia de seguridad.
El presidente colombiano rechazó de manera categórica las acusaciones personales de Trump, quien lo señaló de estar vinculado al tráfico de cocaína. Petro aseguró que no tiene propiedades ocultas ni cuentas irregulares y afirmó haber hecho públicos sus estados financieros para desmentir cualquier señalamiento.
Sobre el aumento histórico en la producción de cocaína, Petro atribuyó el problema a políticas adoptadas en administraciones anteriores, especialmente a la erradicación forzada de cultivos, y defendió su estrategia de sustitución voluntaria y diálogo con comunidades campesinas, combinada con acciones militares contra grupos armados que rechazan la paz.
Finalmente, Petro llamó a Estados Unidos a reflexionar sobre su papel en el mundo y apostó por una relación basada en el diálogo democrático y el respeto entre naciones. Advirtió que el aislamiento internacional puede debilitar a cualquier potencia y sostuvo que una relación constructiva con América Latina es clave para la estabilidad regional.






















