Recibir una casa de los padres suele percibirse como un beneficio automático, pero desde el punto de vista fiscal no siempre resulta la opción más conveniente. Cuando un inmueble ha incrementado su valor con el paso del tiempo, la forma en que se transmite puede marcar una diferencia importante en impuestos y en el valor real del patrimonio.
De acuerdo con información de Xataka México, heredar una vivienda puede implicar una carga fiscal elevada si el heredero decide venderla en el futuro. La asesora financiera Sofía Auñón explica que el problema surge cuando la ganancia acumulada del inmueble se traduce en un pago de impuestos considerable, reduciendo el beneficio económico final.
Para evitar ese impacto, Auñón recomienda considerar la figura de la donación con usufructo vitalicio. Este esquema permite que los padres donen la propiedad en vida, pero conserven el derecho total de uso y disfrute del inmueble hasta su fallecimiento, ya sea para habitarlo, rentarlo o tomar decisiones sobre él.
Bajo esta modalidad, el beneficiario recibe la propiedad desde el inicio, aunque con una carga fiscal menor que en una herencia tradicional. Además, este mecanismo puede reducir también el impuesto a pagar en caso de una venta futura, al establecer una estructura más eficiente desde el punto de vista fiscal.
Según información de Century 21, el usufructo es un derecho legal que debe formalizarse mediante un título y puede otorgarse entre personas vivas o por causa de muerte. El usufructuario conserva el uso del inmueble y los beneficios económicos, mientras que la propiedad queda asignada al beneficiario final.
Auñón destaca que el usufructo vitalicio cumple varios objetivos: protege a los padres al garantizarles seguridad habitacional, evita conflictos sucesorios, reduce impuestos y favorece la planeación patrimonial y la creación de riqueza generacional.
No obstante, la asesora subraya que no todos los casos son iguales. Factores como la edad de los padres, el valor del inmueble, la plusvalía, la intención de venta y las necesidades futuras deben analizarse con un experto fiscal y legal, ya que una buena planeación puede evitar pérdidas significativas por impuestos innecesarios.






















