El presidente de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, expresó su tristeza y rechazo luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reiterara su interés por adquirir este territorio autónomo de Dinamarca. El mandatario groenlandés afirmó que ese tipo de declaraciones reducen a su país a un asunto de poder y seguridad, una visión que, subrayó, no refleja la identidad ni la realidad de la isla.
Nielsen defendió que Groenlandia es una democracia viva, con historia y una cultura sólida, responsable de su propio territorio y de su futuro. Recalcó que la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación de la isla están protegidos por el derecho internacional y no pueden ser ignorados por intereses externos.
Trump insistió en que Estados Unidos “necesita” Groenlandia por razones de seguridad nacional y realizó estas declaraciones tras nombrar al gobernador de Luisiana, Jeff Landry, como enviado especial para la isla. Además, criticó a Dinamarca al señalar que no invierte lo suficiente en Groenlandia y que carece de capacidades militares adecuadas.
La designación de Landry provocó reacciones inmediatas de rechazo tanto en Groenlandia como en Dinamarca. El gobierno danés convocó al embajador estadounidense y calificó el gesto de inaceptable. En una declaración conjunta, la primera ministra Mette Frederiksen y el presidente groenlandés reiteraron que ningún país puede anexionarse otro, ni siquiera bajo el argumento de la seguridad internacional.
Groenlandia, con una población de unos 57 mil habitantes, es una isla rica en recursos naturales que depende en gran medida de la pesca y de la ayuda económica anual de Dinamarca, que cubre cerca de la mitad de su presupuesto. Desde 2010 cuenta con un estatuto de autonomía que reconoce su derecho a la autodeterminación, respaldado por la mayoría de la población, aunque sin renunciar al nivel de vida ni integrarse a Estados Unidos.
Tras las elecciones autonómicas de marzo, la isla es gobernada por un Ejecutivo que agrupa a la mayor parte del independentismo moderado. En paralelo, Dinamarca ha incrementado su inversión militar y económica en Groenlandia y ha pedido disculpas oficiales por abusos del pasado, incluidos programas de control de natalidad aplicados sin consentimiento a mujeres groenlandesas.






















