El US Open fue testigo de un capítulo histórico para el tenis mexicano.
Renata Zarazúa, con temple y determinación, se midió en primera ronda ante Madison Keys, sexta sembrada del torneo y número seis del ranking de la WTA.
Con el público en contra y la presión al máximo, la mexicana no se intimidó y logró un triunfo inesperado que sacudió al mundo del tenis, demostrando que la garra y el talento pueden vencer cualquier pronóstico.
Aunque su aventura terminó en la siguiente ronda, Zarazúa ya había dejado huella.
Su victoria no solo representó un logro personal, sino un símbolo de orgullo para México y una muestra de que el país tiene presente y futuro en el tenis internacional.
Más allá del marcador, su actuación quedará como una inspiración y un recordatorio de que ningún escenario es demasiado grande cuando se juega con el corazón.






















