Una exhibición de rescate acuático canino realizada en las playas de Cariló reunió a numerosos veraneantes y puso en primer plano el valor del entrenamiento responsable, el bienestar animal y el aporte social de los perros en situaciones de emergencia. La actividad buscó concientizar sobre el trabajo conjunto entre canes especializados y equipos humanos.
La demostración estuvo a cargo de la Asociación Civil Escuela Canina de Catástrofe (ACECC), que destacó la importancia de estas instancias abiertas para fortalecer el vínculo con la comunidad y mejorar la comprensión sobre el rol de los perros en la seguridad costera. Según la entidad, estas prácticas también ayudan a integrar de manera más eficaz a los equipos de rescate en operativos reales.
Uno de los principales desafíos actuales es la coordinación entre perros y guardavidas, especialmente en la Costa Atlántica. Juan Carlos Lombardi, presidente de ACECC, explicó que los canes cumplen un rol clave al asistir al socorrista en aguas agitadas, ya que su velocidad y fuerza les permiten atravesar las olas y colaborar en el remolque de víctimas, una práctica ya consolidada en playas europeas.
Durante la jornada, realizada en el Balneario Divisadero de Cariló, el público pudo observar de cerca el proceso de formación de los perros, que incluye obediencia, socialización y destrezas avaladas por la Federación Cinológica Internacional. El entrenamiento se desarrolla en tierra, en el agua y en el entorno doméstico, con una clara diferenciación entre comandos operativos y normas cotidianas.
La salud de los animales es un eje central del programa. El veterinario Juan Atilio Di Paolo detalló que los perros reciben controles exhaustivos antes y después de cada actividad, con estudios clínicos, análisis de laboratorio y evaluaciones cardiológicas. Estos chequeos buscan garantizar un estado físico óptimo para afrontar la alta exigencia del rescate.
La alimentación y la selección genética también resultan fundamentales. Desde ACECC remarcan que una dieta específica permite cubrir los elevados requerimientos nutricionales y prevenir lesiones. A su vez, se priorizan líneas genéticas con buen olfato y alta motivación, fortalecidas desde los primeros días de vida mediante un entrenamiento basado exclusivamente en el juego y la recompensa.
La preparación física es voluntaria y adaptada a cada perro, con rutinas diarias de ejercicio y nado supervisadas por veterinarios. Lombardi subrayó que solo los animales que disfrutan del entrenamiento pueden desempeñarse con éxito en operativos reales. La actividad en Cariló marcó además el segundo año consecutivo de presencia de la ACECC en la Costa Atlántica, consolidando el trabajo de estos equipos caninos en la región.






















