El San Diego Comic-Con (SDCC), considerado el evento de historietas más importante del mundo, anunció que a partir de 2026 quedará prohibida toda obra generada por inteligencia artificial en su Art Show, una de las exposiciones más representativas y de acceso gratuito para el público. La decisión marca un giro radical tras semanas de debate y presión de la comunidad artística.
De acuerdo con reportes de Culture Crave y 404, la nueva normativa impide la participación de piezas creadas total o parcialmente con IA y otorga al coordinador del Art Show la facultad exclusiva de decidir qué obras son admitidas. La medida surge en un contexto de creciente polarización por el uso de tecnologías generativas en el ámbito creativo.
La postura del SDCC no es aislada. Convenciones como Anime NYC, Crunchyroll Expo y Anime Los Angeles ya aplican restricciones similares, mientras que eventos organizados por ReedPOP, como el New York City Comic Con, han extendido la prohibición a cualquier producto generado con IA, con sanciones que incluyen la expulsión permanente.
Casos polémicos han intensificado el debate. En Dragon Con 2023, una expositora fue desalojada con apoyo policial tras ofrecer obras hechas con IA, pese a haber registrado un portafolio tradicional. Tras ese incidente, GalaxyCon y Westside Comic Con también vetaron estas piezas y se disculparon por el uso previo de materiales promocionales creados con inteligencia artificial.
El descontento entre artistas profesionales ha sido constante. La ilustradora Karla Ortiz, vinculada al universo cinematográfico de Marvel, calificó como “una vergüenza” la política anterior del SDCC que permitía arte con IA bajo ciertas condiciones, al considerar que se otorgaba espacio a trabajos generativos junto a obras realizadas con años de formación y esfuerzo.
Otras voces del gremio han advertido sobre el impacto económico y ético. Sarah Myer, dibujante con más de dos décadas de experiencia, sostuvo que la IA causa daños financieros, ambientales y emocionales, y pidió que las convenciones contraten únicamente a artistas humanos incluso para señalética y materiales oficiales.
El temor se extiende a la pérdida de empleos en industrias como el cine y los videojuegos, donde tareas creativas clave han sido sustituidas por sistemas automatizados. A ello se suma la preocupación por los derechos de autor, ya que muchas plataformas de IA se entrenan con obras originales sin consentimiento de sus creadores.
En agosto de 2024, un tribunal aceptó revisar una demanda colectiva encabezada por Ortiz y otras artistas contra empresas de inteligencia artificial, un proceso legal que podría redefinir el marco de protección de la propiedad intelectual en el sector creativo.
Pese a la prohibición, especialistas advierten que detectar arte generado por IA será cada vez más difícil conforme avance la tecnología. El reto para convenciones como el SDCC no solo será aplicar la norma, sino sostenerla en un entorno donde los límites entre creación humana y automatizada son cada vez más difusos.






















