El director técnico de la selección de Escocia, Steve Clarke, ha puesto en el centro de la conversación el impacto económico que podría tener la Copa del Mundo 2026 para los aficionados, especialmente para aquellos con un poder adquisitivo limitado. En declaraciones a Sky Sports Scotland, Clarke abordó las dificultades que representará asistir al torneo, señalando que, aunque es sabido que los Mundiales siempre son caros, la edición de 2026, al ser en tres países anfitriones, será particularmente costosa.
Clarke destacó que los precios de los boletos, además de los gastos de viaje y hospedaje, son un factor crucial para los aficionados. “Escuchen, de todos modos es caro ir a América, incluso si vas de vacaciones tienes que ahorrar para cruzar el Atlántico”, comentó el entrenador, dejando claro que este Mundial será una carga financiera para muchos seguidores, especialmente los de países como Escocia, que no siempre cuentan con el poder adquisitivo de otras selecciones.
Lo más llamativo de las declaraciones de Clarke fue su llamado a la prudencia financiera, un mensaje poco común en la antesala de un torneo tan importante. “Mi mayor deseo es que la gente no se endeude demasiado intentando ir. Si puedes permitírtelo, genial, pero si no puedes, no te endeudes”, expresó, haciendo un llamado a los aficionados a ser responsables con sus finanzas personales, algo que ha resonado en medios europeos.
Este mensaje ha sido ampliamente comentado en Europa, donde muchos aficionados coinciden con la preocupación de Clarke sobre el alto costo del Mundial. La edición 2026, que contará con tres países anfitriones (Estados Unidos, México y Canadá) y un formato ampliado, promete ser un evento más accesible en términos de participación, pero las dificultades económicas para asistir parecen estar contrarrestando ese objetivo.
La postura de Clarke pone en evidencia una crítica más amplia hacia el evento, donde el entusiasmo por el Mundial se ve opacado por el temor a que se convierta en una fiesta exclusiva para una élite económica. A medida que se revelan más detalles sobre los costos asociados al torneo, la preocupación por la exclusión de los aficionados tradicionales crece, especialmente con las cifras elevadas que ya se manejan en la venta de boletos.
Con el Mundial cada vez más cerca, las palabras de Clarke resuenan como un llamado a la reflexión sobre el futuro de la Copa del Mundo, que si bien crece en formato y participación, podría alejarse de sus raíces de inclusión y accesibilidad para todos los amantes del futbol.






















