La revisión pública de El Silencio de los Inocentes, filme ganador del óscar y referente del género terror, se intensificó tras tres décadas desde su estreno. En declaraciones a The Hollywood Reporter, el actor Ted Levine y el productor Edward Saxon manifestaron su arrepentimiento hacia la comunidad transgénero por la representación del personaje Buffalo Bill, reconociendo los límites y las implicancias sociales de la adaptación.
Levine enfrentó de forma directa las crecientes críticas contemporáneas. “Existen ciertos aspectos de la película que no han envejecido bien”, indicó el actor al medio estadounidense. Añadió: “Todos ahora conocemos más y yo soy mucho más consciente de los temas transgénero. Algunas líneas del guion y de la película son lamentables”.
Relató también su intento de separar la intención actoral de los prejuicios sociales de la época. Levine enfatizó: “No interpreté a Buffalo Bill como gay ni trans. Creo que era simplemente un hombre heterosexual destrozado. Eso fue lo que hice”. Sobre el peso que la cinta pudo tener en la construcción de estereotipos, sintetizó: “Es una pena que la película haya satanizado eso, y está terriblemente mal. Y pueden citarme”.
Desde la producción, Saxon respaldó la postura de Levine y profundizó en el criterio que emplearon para adaptar el material original. “Fuimos completamente fieles al libro”, sostuvo el productor a The Hollywood Reporter. Subrayó: “Mientras hacíamos la película, no nos cupo ninguna duda de que Buffalo Bill era una personalidad absolutamente desquiciada, no era gay ni trans”.
Reconoció, sin embargo, el costado problemático de esa elección narrativa. “Estaba enfermo”, explicó. “En ese sentido, lo pasamos por alto. Desde mi punto de vista, no fuimos lo suficientemente sensibles al legado de muchos estereotipos y su capacidad para hacer daño”.
Saxon insistió en que la representación no partió del odio ni la intención de dañar. Admitió: “Lamento la manera en que se representó a Buffalo Bill, pero no surgió de la malicia”.
Cabe destacar que la conversación sobre la naturaleza del personaje se reflejó en la propia película, cuando el personaje de Hannibal Lecter afirmó que “Billy odia su propia identidad. Y piensa que eso lo convierte en transexual, pero su patología es mil veces más salvaje y aterradora”.
Mientras las críticas sobre la vigencia social del clásico se mantuvieron en ascenso, sectores del público expresaron fuerte rechazo a las disculpas de los involucrados. Entre comentarios en redes sociales, algunos seguidores defendieron la película sosteniendo que “la idea de que sea tránsfoba es absurda… dejan en claro que el asesino Buffalo Bill no es trans”.
Sin embargo, Levine rescató la autocrítica y subrayó la responsabilidad actual. “Ahora conozco más y soy mucho más sabio respecto a los temas transgénero”, puntualizó.






















