El enfoque bélico del presidente Donald Trump dio un giro inesperado luego de semanas marcadas por amenazas a Venezuela y el mayor despliegue naval de la historia de Estados Unidos en el Caribe. En lugar de anunciar nuevas acciones militares contra el país sudamericano, el mandatario sorprendió al centrar sus anuncios en Groenlandia y en un ambicioso plan para construir una “flota dorada” de acorazados.
Durante una conferencia de prensa en su residencia de Mar-a-Lago, en Florida, se esperaba que Trump profundizara en la estrategia contra Venezuela. Sin embargo, el tema fue desplazado por la confirmación de un programa para fabricar buques de guerra “clase Trump” y por la reaparición de su interés en adquirir Groenlandia, una idea que había quedado en pausa al inicio de su presidencia.
Trump defendió la relevancia estratégica de Groenlandia al anunciar el nombramiento de un enviado especial para ese territorio. Aseguró que la isla es vital para la seguridad nacional de Estados Unidos y afirmó de manera tajante: “Lo necesitamos para la seguridad nacional. Debemos tenerla”.
Venezuela fue abordada solo a partir de preguntas de la prensa. Trump reiteró que Estados Unidos cuenta con una fuerza naval “masiva” en Sudamérica y lanzó una advertencia directa al presidente Nicolás Maduro: “Si quiere jugar rudo, será la última vez”. No obstante, evitó afirmar explícitamente que Washington busque derrocarlo, a diferencia de su secretaria de Seguridad Interna, Kristi Noem, quien horas antes había dicho que Maduro “tiene que estar fuera”.
Con sus secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, presentes, Trump sostuvo que los bombardeos a embarcaciones en alta mar han reducido en 92 por ciento el ingreso de drogas por vía marítima y anunció que pronto iniciarán ataques terrestres contra narcotraficantes, en cualquier región desde donde provengan.
El presidente también confirmó que su gobierno mantendrá el petróleo venezolano interceptado en el mar y que el Servicio de Guardacostas persigue otro buque petrolero. Además, reconoció que mantiene conversaciones con empresas petroleras estadounidenses cuyas operaciones en Venezuela fueron expropiadas, aunque no ofreció detalles.
En la misma conferencia, Trump arremetió contra el presidente de Colombia, Gustavo Petro, luego de que éste criticara a Washington por apropiarse de petróleo venezolano. El mandatario estadunidense calificó a Petro como “un hombre muy malo”, lo acusó de permitir la producción de cocaína y afirmó que Colombia debe cerrar fábricas de droga cuya ubicación, dijo, Estados Unidos conoce.
Pese a los anuncios en política exterior y defensa, Trump volvió a quejarse de que los medios se concentran en la difusión de documentos relacionados con Jeffrey Epstein. Aseguró que ese tema busca distraer del “tremendo éxito” del Partido Republicano y reiteró que rompió relaciones con Epstein hace años y nunca visitó su isla privada.
Finalmente, Trump presentó con entusiasmo su proyecto de acorazados “clase Trump”, que describió como los más grandes jamás construidos en la historia. Afirmó que reforzarán la supremacía militar de Estados Unidos, impulsarán la industria naval y generarán empleos, mientras que su secretario de la Marina aseguró que serán también “los más atractivos del mundo”, combinando poder militar, estética y disuasión global.






















