El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a Irán que “el tiempo se acaba” para negociar un acuerdo sobre su programa nuclear, al tiempo que subrayó que Teherán se niega a dialogar bajo amenazas. El mandatario reiteró que Washington busca un pacto que garantice que Irán no desarrolle armas nucleares.
Trump no descartó la posibilidad de un nuevo ataque contra Irán, luego de las protestas antigubernamentales registradas desde finales del año pasado y hasta hace una semana. En junio, Estados Unidos respaldó y participó en la guerra de 12 días entre Irán e Israel, lo que elevó aún más la tensión regional.
Como parte de la presión militar, un grupo de ataque aeronaval encabezado por el portaaviones Abraham Lincoln permanece desplegado en aguas de Medio Oriente. En su red Truth Social, Trump recordó los ataques estadunidenses contra instalaciones nucleares iraníes el año pasado y advirtió que “el próximo será mucho peor” si no hay avances diplomáticos.
En paralelo, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunció la deportación de tres exintegrantes de la Guardia Revolucionaria iraní que ingresaron ilegalmente al país. Analistas consideran que Washington podría optar por ataques a instalaciones militares o golpes selectivos contra el liderazgo iraní como parte de una estrategia de presión.
Irán respondió con firmeza a las declaraciones de Trump. La misión iraní ante la ONU aseguró que el país está dispuesto al diálogo, pero advirtió que “responderá como nunca antes” si es atacado. Teherán insistió en que no negociará bajo amenazas militares y busca respaldo entre países árabes.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, sostuvo que la diplomacia basada en amenazas no es eficaz. Turquía aconsejó a Estados Unidos optar por el diálogo, mientras que Arabia Saudita prometió a Irán que no permitirá ataques contra la República Islámica desde su territorio.
En medio de los llamados a “reducir la escalada”, Qatar expresó su apoyo a soluciones pacíficas para preservar la estabilidad regional. Sin embargo, la tensión persiste: en Teherán aparecieron vallas con mensajes contra Estados Unidos y el país ejecutó a un hombre acusado de espiar para el Mossad, en un contexto de endurecimiento interno tras el reciente conflicto con Israel.






















