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Una podóloga lo advierte: estás eligiendo mal tus zapatillas si no tienes en cuenta tu tipo de pie

por | Mar 20, 2026

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A la hora de elegir zapatillas, muchas veces no se tiene en cuenta la pisada, solo lo que nos gusta. Sin embargo, cada pie apoya de forma distinta al caminar, y eso influye directamente en el tipo de calzado que conviene usar.

La podóloga María Jesús Lechuga lo deja claro en sus redes: “No todos los pies necesitan lo mismo”. Tener claro cómo es tu pisada marca la diferencia, sobre todo en las molestias que pueden ir apareciendo con el paso de los días.

Pie plano: mejor soporte que exceso de suavidad

Cuando se tiene pie plano, la pisada suele necesitar más control para mantenerse estable. Elegir un calzado demasiado flexible no siempre es la mejor opción.

En estos casos, conviene priorizar modelos que sujeten bien el talón y aporten cierta estabilidad. “No calzado blandito”, resume la especialista. Ejemplos como Nike Structure o Asics Kayano ayudan a controlar la pisada y a evitar que el pie se desplace en exceso.

Fascitis plantar: la importancia de la amortiguación

Con fascitis plantar, el enfoque cambia. Aquí conviene reducir el impacto, sobre todo en la zona del talón, que es donde suele concentrarse la molestia.

Según explica María Jesús Lechuga, “lo más importante es la amortiguación”. Modelos como Asics Nimbus o Nike Vomero destacan por su capacidad de absorción, lo que ayuda a que la pisada sea más suave al caminar y a aliviar la presión en la planta del pie.

Pie cavo: más flexibilidad para compensar la rigidez

Por su parte, el pie cavo —con el arco más elevado de lo habitual— es más rígido y pide justo lo contrario. Como explica la podóloga, “necesita flexibilidad y amortiguación”. Las suelas demasiado duras no suelen adaptarse bien en estos casos.

En estos casos, encajan mejor las zapatillas como Nike Pegasus o New Balance 1080, que ofrecen una pisada más adaptable. Esto permite repartir mejor el impacto y evita sobrecargas innecesarias.

Sea como sea tu pisada, hay un aspecto clave al elegir calzado: el espacio en la puntera. Cuando los dedos no pueden moverse con libertad, se empieza a generar una presión que, con el paso de las horas, puede acabar en rozaduras.

También conviene tener claro qué necesita tu pie antes de decidir. “Elegir solo por estética o por moda es el error más común”, recuerda la especialista. El diseño puede influir, pero no debería ser el único criterio.

Y un apunte más. Cuando la musculatura del pie está bien trabajada, el calzado barefoot puede ser una opción interesante, ya que permite una pisada más natural. No es para todo el mundo, pero en ciertos casos sí puede encajar.

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