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Violencia nocturna vacía los camiones urbanos en Culiacán: el pasaje cae hasta 80%

por | Sep 24, 2025

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La violencia que se vive en las calles de Culiacán, especialmente durante las noches, sigue afectando de manera directa al transporte urbano.

A pesar de los esfuerzos por ampliar los horarios de servicio, el pasaje ha disminuido drásticamente durante las horas nocturnas, alcanzando una caída de hasta un 80 por ciento en comparación con años anteriores.

Joel Camacho González, presidente de la Federación de Autotransportes del Estado de Sinaloa, explicó que si bien en semanas recientes se había registrado una ligera recuperación en la demanda, los nuevos episodios de violencia han echado por tierra cualquier avance.

“Hace unos días todo iba mejorando, pero de repente, en las últimas dos o tres semanas, volvió a encenderse la mecha de la violencia y eso nos afecta directamente, la gente tiene miedo”.

Actualmente, los camiones urbanos circulan hasta las 9:00 de la noche, sin embargo, pasada las 8:00 p.m., la demanda prácticamente desaparece.

“En las noches, no más se oscurece y la gente se tira a matar para su casa”.

José Guadalupe Quintero Vega, presidente de la Alianza de Minibuses Blancos en Culiacán, compartió su experiencia como operador del camión Nuevo Culiacán número 20. En su última vuelta nocturna, realizada a las 8:45 p.m., apenas logró subir a diez pasajeros durante todo el recorrido.

“Con 10 boletos apenas haces 120 pesos, pero entre el diesel, el sueldo del chofer y el mantenimiento, terminas perdiendo dinero”.

Antes de la crisis de seguridad, una vuelta nocturna podía generar entre 50 y 60 boletos vendidos. Hoy, con apenas un 15 por ciento de ese aforo, muchos choferes y concesionarios ya ni siquiera ven rentable operar por la noche.

“Antes hasta peleaban por hacer la vuelta de la noche, ahora es pérdida segura”.

Los concesionarios han tenido que apoyarse mutuamente para mantener vivas algunas rutas de baja demanda, como la de la colonia 21 de Marzo, una de las más golpeadas por esta crisis. Aunque la Dirección de Vialidad y Transporte mantiene diálogo con los transportistas y explora mecanismos de apoyo, la raíz del problema sigue siendo la desconfianza ciudadana.

“El servicio lo estamos dando, los camiones circulan, el problema es que la gente ya no sale, después de las ocho, la ciudad se queda vacía”.

A medida que la violencia nocturna se normaliza en las calles de Culiacán, el transporte urbano nocturno se convierte en un reflejo del temor colectivo y la pérdida de espacios públicos. La infraestructura existe, los camiones están listos, pero los pasajeros simplemente ya no están.

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