Tras más de tres décadas sin casos, la Peste Porcina Africana (PPA) reapareció en Cataluña, donde seis jabalíes salvajes de la sierra de Collserola dieron positivo al virus, reactivando una amenaza que España había logrado erradicar en 1994. El Ministerio de Agricultura confirmó el brote cerca de Cerdanyola del Vallès y activó de inmediato medidas de contención, pues no existe vacuna ni tratamiento para esta enfermedad letal para cerdos y jabalíes.
La PPA no afecta a los humanos, pero su potencial destructivo para la ganadería es enorme debido a su alta resistencia ambiental. El brote inició con dos jabalíes encontrados muertos, seguidos de otros cuatro casos en el mismo entorno natural. Ante ello, las autoridades cerraron por completo un radio de 6 kilómetros del bosque y ampliaron una zona de vigilancia que abarca 64 municipios, con restricciones a actividades recreativas y controles estrictos de acceso.
El virus, introducido en la península Ibérica en 1957 a través de restos de comida contaminada, se caracteriza por su elevada mortalidad y por formas clínicas que van de la hiperaguda a la crónica. La transmisión puede ser directa entre animales o indirecta mediante objetos contaminados, vehículos, ropa o incluso garrapatas, lo que convierte a los humanos en posibles vectores involuntarios. Por ello se restringió el acceso al Parc de Collserola y se pidió reportar cualquier jabalí muerto al 112 sin tocarlo.
En caso de que un brote llegue a una granja, el protocolo implica el sacrificio total de los animales, desinfección intensiva y suspensión de movimientos de ganado, medidas que buscan evitar pérdidas millonarias. El resurgimiento del virus en Cataluña podría generar implicaciones económicas y diplomáticas si alcanza zonas de producción intensiva, pese al éxito histórico de España en erradicarlo.
La aparición del brote también tuvo impacto internacional. México anunció la suspensión inmediata de importaciones de carne de cerdo y derivados provenientes de España para proteger su producción porcina. Aunque España representa un volumen menor frente a Estados Unidos y Canadá, es el mayor proveedor europeo y sus productos —como jamones curados— son muy populares en territorio mexicano.
Esta medida busca blindar a México de una enfermedad que, si bien no afecta a las personas, es altamente contagiosa y devastadora para los animales. El país importa aproximadamente la mitad del cerdo que consume, por lo que un brote interno tendría consecuencias graves para su abastecimiento y su industria.
El brote en Collserola llevó a dividir la zona en dos anillos: uno de acceso prohibido, donde no se permite caminar, montar en bici, cazar o recolectar, y otro de vigilancia con restricciones severas. Las autoridades recalcan la importancia de no alimentar jabalíes y evitar cualquier contacto con fauna silvestre.
En suma, el regreso de la PPA a España es una llamada de alerta sobre la fragilidad de los ecosistemas y la necesidad de reforzar la bioseguridad. La contención ahora depende tanto de las acciones oficiales como de la responsabilidad ciudadana para impedir que el virus llegue a granjas y afecte al sector porcino nacional e internacional.






















