A nivel mundial, los sistemas educativos aún enfrentan las secuelas de la pandemia: pérdida de aprendizajes y necesidad urgente de formación docente.
En México, el Presupuesto 2026 no responde a ese reto: apenas 105.21 pesos al año por maestra o maestro para su formación continua y un recorte del 65 % al área encargada de evaluar comprensión lectora y matemáticas.
En Sinaloa, donde se combinan los efectos del rezago educativo pospandemia con la violencia y la inestabilidad social, la falta de inversión en formación y acompañamiento docente limita la recuperación de aprendizajes y el desarrollo socioemocional de niñas, niños y adolescentes.






















