El comienzo de un nuevo año impulsa a muchas personas a retomar o iniciar una rutina de ejercicio con el objetivo de mejorar su condición física. Sin embargo, especialistas advierten que el entusiasmo inicial puede llevar a errores que afectan la salud y dificultan alcanzar resultados sostenibles. La planificación adecuada y el conocimiento de prácticas incorrectas son claves para avanzar de manera segura.
Uno de los errores más frecuentes es el sobreentrenamiento. De acuerdo con expertos citados por Le Figaro, el exceso de motivación suele provocar rutinas demasiado intensas en las primeras semanas. El cuerpo necesita un período de adaptación, por lo que se recomienda comenzar con dos sesiones semanales y aumentar progresivamente la carga solo si el organismo responde de forma positiva.
La falta de descanso y de sueño adecuado también impacta de manera negativa en el rendimiento y la recuperación muscular. Especialistas aconsejan retomar la actividad física a un 70 por ciento de la intensidad previa y aumentar gradualmente el tiempo y la exigencia. Respetar los tiempos de recuperación reduce el riesgo de lesiones y mejora el desempeño general.
Otro aspecto clave es no omitir el calentamiento y la elongación. Preparar los músculos antes del ejercicio disminuye la probabilidad de desgarros y contracturas, además de favorecer un mejor rendimiento durante la rutina principal. Ignorar esta etapa inicial suele derivar en molestias físicas evitables.
Los expertos también advierten sobre la obsesión con la balanza. El peso corporal no siempre refleja los avances reales, ya que puede variar por múltiples factores. En su lugar, recomiendan observar otros indicadores como el aumento de energía, la mejora en la postura o la mayor resistencia durante la actividad física.
La monotonía en el entrenamiento es otro obstáculo habitual. Repetir siempre los mismos ejercicios puede provocar estancamiento y desmotivación. Incorporar variedad y alternar actividades permite estimular distintos grupos musculares y mantener el interés a largo plazo.
Descuidar la hidratación y adoptar dietas restrictivas extremas son prácticas que afectan el rendimiento y la salud. Una correcta ingesta de agua favorece la recuperación muscular, mientras que una alimentación equilibrada aporta la energía necesaria para entrenar. Los especialistas desaconsejan el consumo de suplementos sin supervisión profesional.
Finalmente, los expertos coinciden en la importancia del acompañamiento profesional y de evitar comparaciones con otras personas. Cada cuerpo responde de manera distinta al ejercicio, por lo que la progresión debe ser individual y gradual. Priorizar el bienestar general por encima de objetivos estéticos contribuye a una relación más saludable y duradera con la actividad física.






















