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Fans acampan días antes en el GNP para asegurar su lugar en el show de Bad Bunny; filtran fotos del escenario a horas del primer concierto

por | Dic 10, 2025

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La llegada de Bad Bunny a la Ciudad de México ha generado una expectación que se vive desde días antes del primer concierto. Una fan decidió instalar una casa de campaña tres días antes del show inaugural en el Estadio GNP, acompañada de cobijas, comida y determinación absoluta para conseguir un lugar privilegiado al abrirse las puertas. No es la única: detrás de ella ya se observan otras tiendas de campaña, reflejo del entusiasmo colectivo por acercarse al artista puertorriqueño.

La primera fecha del tour Most Wanted está programada para el 10 de diciembre, pero la usuaria @moniyos1 optó por adelantar su llegada para vivir por completo la experiencia. Este tipo de escenas no sorprende tratándose de Bad Bunny, un fenómeno global que no solo llena estadios en minutos, sino que inspira a los fans a crear rituales propios alrededor de sus conciertos. En redes sociales, la imagen de la joven acampando desató un intenso debate entre quienes admiran su entrega y quienes cuestionan si realmente vale la pena el sacrificio.

Mientras tanto, el Estadio GNP ya comenzó su transformación. Desde el martes por la tarde, equipos técnicos trabajan en el montaje de una producción inédita en la capital mexicana. El “DEBÍ TIRAR MÁS FOTOS World Tour” promete elevar los estándares de la industria con un diseño escénico innovador. Destaca la instalación de dos escenarios principales, uno de ellos una estructura que simula una “casita” puertorriqueña, un elemento que desató polémica pero que refleja los orígenes y la identidad cultural del artista.

La producción incluye sistemas de iluminación de última generación, pantallas gigantes y un diseño sonoro que busca redefinir la experiencia del género urbano en vivo. La curaduría musical y la narrativa visual están pensadas para sumergir al público en un espectáculo integral, consolidando a la Ciudad de México como uno de los destinos predilectos para giras internacionales de gran formato.

La dedicación de los fans también se explica por la conexión emocional que muchos han desarrollado con Bad Bunny. Para una generación entera, su música no solo marca tendencias, sino que acompaña procesos personales, crea identidad y une comunidades. En este contexto, acampar afuera del estadio se convierte en un ritual compartido donde se forjan amistades, se intercambian historias y se fortalece un sentido de pertenencia. Los conciertos, más que eventos musicales, se viven como celebraciones colectivas.

A pocas horas del arranque de la primera fecha, la emoción ya se palpa en los alrededores del recinto. La fan que inició el campamento se ha convertido en símbolo de esa espera apasionada. Para muchos, ver a Bad Bunny de cerca va más allá del entretenimiento: es un recuerdo único por el que vale la pena pasar frío, dormir en la intemperie y sacrificar comodidad.

Además del impacto emocional y cultural, el regreso de Bad Bunny también tendrá un efecto económico significativo. De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México, los ocho conciertos podrían generar una derrama de hasta 3 mil 228 millones de pesos. La venta de boletos representaría alrededor de 2 mil 262 millones, mientras que el consumo en alimentos, bebidas y otros servicios alcanzaría más de 550 millones.

La ocupación hotelera se estima entre 80% y 90% durante los días de concierto, lo que representa ingresos por 416 millones de pesos. Restaurantes, cafeterías, transporte y comercios locales también se verán beneficiados. Para la Cámara Nacional de Comercio, este tipo de espectáculos demuestra cómo la cultura urbana y el entretenimiento se convierten en motores económicos que dinamizan a la ciudad y transforman la experiencia de miles de asistentes.

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