Logo Viva la Noticia

Fresh start effect: cómo las fechas simbólicas motivan nuevos hábitos, pero no garantizan que duren

por | Ene 2, 2026

Inicio 5 Internacional 5 Fresh start effect: cómo las fechas simbólicas motivan nuevos hábitos, pero no garantizan que duren

Con el inicio de un nuevo año y otras fechas simbólicas, muchas personas sienten un impulso renovado para adoptar hábitos positivos. Este fenómeno, conocido como efecto reinicio, describe cómo comienzos como el 1 de enero, los cumpleaños o el inicio de la semana funcionan como marcadores psicológicos que facilitan imaginar un cambio personal, según The Conversation.

Estos hitos permiten “dejar atrás” errores pasados y proyectar una versión mejorada de uno mismo, lo que incrementa momentáneamente la motivación. Sin embargo, este entusiasmo inicial suele ser breve y tiende a diluirse cuando reaparecen la rutina, el cansancio y las obligaciones diarias.

De acuerdo con el especialista Oliver Serrano León, la brecha entre empezar con ganas y sostener el hábito explica por qué muchos propósitos se abandonan. El efecto reinicio realza los ideales personales, pero rara vez se traduce por sí solo en cambios duraderos.

Uno de los errores más comunes es formular metas vagas o generales, como “cuidarse más”. La evidencia en psicología muestra que los objetivos específicos y realistas —con acciones y tiempos definidos— facilitan la constancia y permiten medir avances concretos.

El entorno también cumple un papel decisivo. Los comportamientos suelen activarse por señales contextuales más que por decisiones conscientes, por lo que un ambiente poco alineado con el objetivo refuerza hábitos previos y dificulta el cambio.

Confiar únicamente en la fuerza de voluntad resulta insuficiente. El autocontrol es limitado y se debilita con el estrés o la fatiga, por lo que anticipar decisiones —preparar ropa, planificar comidas o buscar apoyo— aumenta las probabilidades de éxito.

Además, los propósitos formulados en negativo suelen fallar. Las metas de aproximación, que proponen sumar conductas deseadas, ofrecen alternativas claras ante los viejos estímulos y se sostienen mejor en el tiempo.

En definitiva, convertir un propósito en hábito exige repetición, paciencia y flexibilidad. Como subraya The Conversation, el cambio real no depende del entusiasmo inicial, sino de pequeñas decisiones diarias planificadas con realismo y alineadas con motivaciones personales.

Te podría gustar