Monday Night RAW vivió una noche histórica: John Cena, símbolo absoluto de una generación, cerró un ciclo de más de dos décadas con una presentación cargada de nostalgia y de energía clásica.
Junto a Rey Mysterio y Sheamus derrotó a Dominik Mysterio, Finn Bálor y JD McDonagh, firmando lo que muchos ya consideran un “adiós con sello dorado”.
Cena apareció con la misma conexión y carisma de sus mejores años, pero cuando daba un mensaje emotivo, Dominik interrumpió y lo desafió por el Campeonato Intercontinental.
Cena aceptó, aunque Rey Mysterio intervino para redirigir el conflicto hacia los War Games en San Diego.
Más allá del guion, la velada dejó una sensación inequívoca: John Cena no solo se va siendo una leyenda, sino recordando por qué la WWE cambió con él al frente.
Su mantra “Hustle, Loyalty, Respect” resonó como nunca, dejando claro que su legado se queda mucho más tiempo del que él estará en el ring.






















