El nombre de Carlos Gurrola, conocido como Papayita, se convirtió en símbolo de protesta en Torreón después de su fallecimiento tras presuntamente haber ingerido desengrasante en su lugar de trabajo. La noticia generó indignación y una manifestación masiva frente a la sucursal de HEB Senderos, donde familiares, amigos y vecinos exigieron justicia y la presentación de los videos de seguridad que pudieran esclarecer lo ocurrido.
La movilización comenzó en la plaza principal del ejido La Concha y conforme avanzaba, más habitantes se unieron a la protesta. Las consignas de los asistentes apuntaban a que la muerte de Gurrola no fue un accidente, sino un acto provocado: “Papayita no murió, lo mataron”, gritaban los manifestantes. Al llegar a la tienda encontraron las puertas cerradas, pero lograron entablar diálogo con representantes de HEB México.
Elke González, gerente de Relaciones Públicas de HEB, aseguró que la empresa colaborará con las autoridades bajo una política de cero tolerancia a cualquier forma de violencia laboral. También ofreció acompañamiento a la familia, pero los deudos exigieron responsabilidad a la compañía de limpieza para la que trabajaba Gurrola y mayor transparencia por parte de la Fiscalía de Coahuila. Al no obtener respuestas inmediatas, algunos grupos extendieron la protesta hasta bloquear la carretera Torreón–San Pedro.
La familia de Papayita confirmó que sí fue intoxicado y que los médicos reportaron graves quemaduras en su garganta, tráquea y vías respiratorias. Relataron que todo ocurrió cuando el trabajador tomó agua de su propia botella en el área de lockers y al instante sintió un fuerte ardor. Tras ser trasladado a varias clínicas, su estado empeoró rápidamente hasta perder la vida.
Los familiares también denunciaron que Gurrola, de 47 años, era víctima constante de bullying por parte de sus compañeros. Según testigos cercanos, le escondían sus pertenencias, le robaban su bicicleta y celular, le dañaban su lonche y hasta lo amenazaban con despedirlo. Estas agresiones, sostienen, forman parte del contexto que derivó en su muerte y deben ser consideradas en la investigación.
El caso pasó a manos del área de homicidios de la Fiscalía de Coahuila, que analizará si se trató de un intento de homicidio, un homicidio doloso o un hecho no atribuible al ámbito penal. El delegado de la fiscalía, Carlos Rangel, señaló que se han recabado testimonios de compañeros de trabajo y que primero deben agotarse todas las líneas de investigación antes de proceder contra posibles responsables.
Mientras tanto, la indignación social sigue creciendo. Vecinos y colectivos insisten en que se entreguen las grabaciones de seguridad y que se garantice justicia para la familia. En redes sociales circula la convocatoria para una nueva protesta en las instalaciones del supermercado, advirtiendo que si no hay respuestas, las movilizaciones continuarán.
En conferencia de prensa, una periodista preguntó a la presidenta Claudia Sheinbaum sobre los avances del caso y la falta de colaboración de la empresa. La mandataria lamentó profundamente el fallecimiento de Gurrola y aseguró que la investigación corresponde a la fiscalía estatal. Sin embargo, recalcó que el gabinete de seguridad dará seguimiento puntual al proceso.
“Es muy lamentable lo que ocurrió y por supuesto que el gabinete de seguridad va a estar pendiente del caso”, expresó Sheinbaum, dejando claro que su gobierno vigilará que no haya impunidad. Mientras tanto, el recuerdo de Papayita sigue vivo en la voz de quienes exigen justicia en Torreón.






















