El concierto de Leonardo Aguilar en Albuquerque, Nuevo México, terminó dando más de qué hablar por las butacas vacías que por la música.
El cantante vendió menos del 10% de los boletos en el Kiva Auditorium, lo que obligó a los organizadores a regalar entradas para llenar el recinto.
Ante la baja asistencia, el hijo de Pepe Aguilar minimizó la situación y aseguró que “no le importa” cantar ante pocos asistentes, declaración que no cayó nada bien en redes sociales. Usuarios no tardaron en lanzarle críticas y tacharlo de “nepobaby”, con comentarios como “Ahora dilo sin llorar” y cuestionamientos sobre su carisma y trayectoria.
Aunque Leonardo defendió sus 14 años de carrera y dijo sentirse agradecido con su público, el episodio reavivó el debate sobre si su apellido pesa más que su convocatoria real. El chisme ya está servido… y las redes no perdonan.






















