El presidente Nicolás Maduro aseguró ante una multitud reunida frente al palacio de Miraflores que “jamás” será removido del poder y que nunca traicionará el legado de Hugo Chávez ni al pueblo venezolano. Sus declaraciones ocurren en un momento de máxima tensión con Estados Unidos, luego de que Donald Trump advirtiera que ordenará ataques terrestres contra presuntos “grupos narcotraficantes” vinculados, según él, al gobierno venezolano.
La preocupación aumentó tras una conversación telefónica entre ambos mandatarios, cuyos detalles no han sido revelados, pero que, según reportes de medios estadounidenses y Reuters, incluyó una exigencia de Trump para que Maduro abandonara el cargo. Frente a este contexto, el líder bolivariano afirmó que no cederá a la “guerra psicológica” y que Venezuela seguirá firme en la construcción de una patria fuerte.
Maduro también destacó que, tras 22 semanas de presión estadounidense, Venezuela ha alcanzado un nivel de “capacidad defensiva integral” sin precedentes y que más de 6.2 millones de milicianos se han alistado y entrenado voluntariamente para defender el país. Aseguró, además, que Venezuela no busca “la paz de los esclavos”, sino una paz soberana respaldada por la preparación del pueblo.
La tensión aumentó luego de que Trump declarara “cerrado” el espacio aéreo venezolano, generando temores sobre un posible ataque inminente. No obstante, el gobierno de Maduro sostuvo que todas las actividades nacionales, incluidos los vuelos, operan con normalidad. Paralelamente, la Asamblea Nacional pospuso para el 2 de diciembre la sesión en la que se designará una comisión para investigar la muerte de pescadores venezolanos presuntamente atacados por militares estadounidenses en el Caribe.
Desde la llegada de Trump al poder, las relaciones entre ambos países se han deteriorado rápidamente, revirtiendo los avances logrados durante la administración de Joe Biden, que habían permitido un diálogo parcial y la flexibilización de algunas sanciones económicas. Entre esas medidas se encontraban licencias para que la petrolera estadounidense Chevron continuara operando en Venezuela.
Aunque Trump suspendió temporalmente ese permiso, posteriormente emitió otro de carácter reservado. Chevron mantiene inversiones valoradas en 10 mil millones de dólares y produce 240 mil barriles diarios en Venezuela, de los cuales más de 111 mil se exportan a Estados Unidos, lo que demuestra la importancia estratégica de la relación energética pese al deterioro político.






















