La cantante estadounidense Katy Perry fue sancionada por las autoridades medioambientales de las Islas Baleares tras la grabación de su videoclip Lifetimes en una zona protegida de Ibiza. El rodaje tuvo lugar en julio de 2024 en la Duna de S’Espalmador, parte del Parque Natural de Ses Salines, un área con acceso restringido debido a la fragilidad de su ecosistema. La productora responsable, WeOwnTheCity, no contaba con los permisos oficiales para realizar la filmación, lo que fue considerado una infracción grave por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural de Baleares.
Durante la grabación, el equipo accedió a zonas de exclusión claramente delimitadas por barreras, infringiendo las normas establecidas para la protección del entorno. A pesar de la gravedad de la falta, las autoridades confirmaron que no hubo daños ambientales permanentes, por lo que la sanción se limitó a una multa administrativa y no se catalogó como delito ecológico. Esta decisión permitió que la penalización se mantuviera en el mínimo establecido por la ley.
Capitol Records, la discográfica de Perry, aseguró que una productora local les había garantizado que todo estaba en orden, incluyendo una supuesta autorización verbal para grabar el 27 de julio. Sin embargo, las autoridades aclararon que ningún permiso formal había sido emitido. Tras ser notificada, la empresa WeOwnTheCity pagó la multa correspondiente (de más de 6 mil euros) en febrero de 2025, cerrando así el expediente sancionador.
Aunque Katy Perry se encontraba de gira internacional con su Lifetimes Tour cuando se conoció la sanción, la polémica volvió a ponerla en el foco mediático luego de otras noticias negativas previas. A pesar del revuelo, las autoridades confirmaron que no habrá más consecuencias legales para la artista ni para su equipo, dado que el impacto ambiental fue inexistente y la infracción fue subsanada con el pago de la multa.






















