La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que las marchas del sábado pasado en la Ciudad de México tuvieron como propósito provocar a la policía para generar la narrativa de que en el país existe represión contra los jóvenes. En su conferencia matutina llamó a no caer en provocaciones, a privilegiar las manifestaciones pacíficas y aseguró que ni gritos ni descalificaciones debilitarán a su gobierno. Sostuvo que la transformación “no la detiene nadie”, pese a intentos de grupos opositores nacionales y actores de la derecha internacional.
Sheinbaum pidió a la Fiscalía capitalina investigar quién financia y organiza protestas con actos violentos, y también revisar si hubo abusos policiales durante los enfrentamientos registrados en el Zócalo. Recordó que desde días antes se advertía que la marcha presuntamente convocada por la generación Z tenía un fuerte impulso económico, que estimó en unos 90 millones de pesos, proveniente —según dijo— de empresarios y opositores. Aseguró que en realidad asistieron pocos jóvenes, mientras que predominaban figuras ligadas a la llamada marea rosa y al PAN.
La mandataria señaló que un grupo “muy violento” llegó al Zócalo armado con esmeriles, martillos y marros para derribar vallas de contención. Mostró videos donde manifestantes golpean a un policía y acusó que posteriormente se difundieron campañas en redes, algunas replicadas desde el extranjero, para construir la idea de que México reprime a su juventud. Subrayó que la oposición debe deslindarse de la violencia y criticó declaraciones de actores políticos como Jorge Romero y Jorge Castañeda, quienes —dijo— alimentaron discursos hostiles.
En su mensaje, Sheinbaum enfatizó que aunque la oposición tiene derecho a manifestarse, la violencia “no les ayuda” y no genera un debate de altura. También rechazó que exista un pensamiento único promovido desde el gobierno y recalcó que la mayoría de los jóvenes apoya la transformación. Añadió que algunas imágenes virales sobre presuntos abusos policiacos podrían estar manipuladas mediante inteligencia artificial, pero aun así deben investigarse plenamente.
La presidenta acusó directamente al empresario Ricardo Salinas Pliego y a su televisora de promover y azuzar la movilización, en medio de los litigios fiscales que su empresa mantiene desde 2008 y cuyos fallos recientes, dijo, fueron resueltos conforme a derecho por la Suprema Corte. Denunció también intentos de influencia desde la derecha internacional y recalcó que México es un país soberano, donde la voluntad popular rechaza el intervencionismo.
Por su parte, la dirigente nacional de Morena, Luisa María Alcalde, aseguró que la marcha de la llamada generación Z reunió, cuando mucho, a 17 mil personas, de las cuales apenas el 10% eran jóvenes. Dijo que en realidad asistieron “los mismos de siempre” de la oposición, lejos de cifras masivas logradas en actos del oficialismo. Señaló que existe una inversión millonaria en bots e influencers pagados para atacar al gobierno y construir percepciones falsas en redes sociales, impulsada por actores que —sostuvo— buscan debilitar a la presidenta y evadir impuestos.
Alcalde destacó la presencia de figuras opositoras como Fernando Belaunzarán, Guadalupe Acosta Naranjo, Pedro Ferriz y Emilio Álvarez Icaza, a quienes acusó de estar en contra del proyecto de transformación. También criticó a Salinas Pliego por llamar “parásitos” a beneficiarios de Programas del Bienestar, y advirtió que la derecha internacional intenta repetir en México estrategias usadas en otros países, aunque afirmó que aquí existe un respaldo mayoritario a Sheinbaum.
Ambas liderazgos coincidieron en que las protestas deben mantenerse en el marco de la paz y la legalidad. Sheinbaum sostuvo que “nadie está por encima de la ley” y reiteró que su gobierno no caerá en ninguna provocación. Añadió que el sentimiento nacionalista de la población rechaza la injerencia externa y respaldó a las fuerzas de seguridad, aunque insistió en que cualquier posible abuso debe ser investigado.
La presidenta subrayó que quienes inciten a la violencia tampoco ayudan al país, y reafirmó que la transformación continúa fortalecida. Consideró que México necesita una oposición responsable, pero insistió en que las tácticas agresivas, la desinformación y la manipulación digital sólo dañan la vida pública. Concluyó que la mayoría del pueblo respalda su gobierno debido a los beneficios que percibe de un ejercicio honesto y responsable.
En su mensaje final, Sheinbaum reiteró su llamado a mantener la convivencia democrática sin caer en provocaciones. Señaló que los hechos violentos del fin de semana deben investigarse plenamente, tanto para ubicar a sus autores materiales y financieros como para esclarecer si existió algún exceso por parte de la policía. Afirmó que la transformación seguirá avanzando con el apoyo del pueblo, que —dijo— no se dejará llevar por narrativas fabricadas desde grupos opositores o intereses empresariales.






















