La presidenta Claudia Sheinbaum pidió a la Fiscalía General de la República explicar por qué inicialmente calificó como “terrorismo” el ataque con un auto bomba en Coahuayana, Michoacán, que dejó seis personas muertas. Señaló que fue decisión exclusiva de la fiscalía y que deberá detallar las razones de esa primera clasificación, que luego fue modificada.
El sábado, la fiscal general Ernestina Godoy anunció que el caso se investigaría como un acto terrorista; sin embargo, un día después la FGR reclasificó el delito como “delincuencia organizada”. Ante esta inconsistencia, Sheinbaum afirmó que el gabinete de seguridad, que acudirá a la conferencia presidencial, podrá explicar cómo se determina jurídicamente la tipificación entre terrorismo y delincuencia organizada en México.
La mandataria indicó que las investigaciones continúan mediante la revisión de cámaras y peritajes, y reiteró que la correcta tipificación dependerá de conocer con precisión cómo ocurrió la explosión, cuál fue el motivo y quiénes participaron. Recalcó que será la fiscalía quien deberá establecer con claridad lo sucedido y sustentar la clasificación del delito.
Cuestionada sobre si estos hechos obligan a reforzar la estrategia de seguridad en Michoacán —estado donde recientemente fue asesinado el alcalde de Uruapan—, Sheinbaum sostuvo que la prioridad seguirá siendo fortalecer las capacidades de inteligencia e investigación. Subrayó que un delito de esta naturaleza requiere esclarecer cómo se planeó y ejecutó, así como la identificación de sus responsables.
Finalmente, recordó que desde el inicio de su administración se ha incrementado la labor de inteligencia en todo el país, particularmente en Michoacán. Señaló que a partir de los avances en las investigaciones se podrán definir las medidas necesarias para avanzar en el proceso de pacificación, que sigue siendo uno de los principales objetivos de su gobierno.






















