Logo Viva la Noticia

Tren Maya pierde diez veces más que sus ingresos; se cuadruplica su deuda

por | Dic 9, 2025

Inicio 5 Nacional 5 Tren Maya pierde diez veces más que sus ingresos; se cuadruplica su deuda

El Tren Maya nació entre grandes promesas de riqueza, empleo y transformación para el sureste mexicano. Presentado como uno de los proyectos más ambiciosos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se concibió como una obra capaz de detonar el turismo y llevar progreso a algunas de las regiones más pobres del país. Sin embargo, casi dos años después de su primera inauguración, los resultados están lejos de lo prometido.

El tren es un circuito ferroviario de más de 1.500 kilómetros que atraviesa los estados de Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Su construcción estuvo marcada por cambios constantes, polémicas ambientales y un presupuesto que creció hasta multiplicar varias veces el cálculo inicial. Aun así, sus primeros tramos comenzaron a operar de manera escalonada desde diciembre de 2023.

Durante 2024 se completaron las rutas restantes, incluida la conexión entre Campeche y el aeropuerto de Chetumal. Para incentivar su uso, el Gobierno impulsó paquetes turísticos especiales con motivo de las vacaciones decembrinas. La apuesta buscaba atraer tanto a turistas nacionales como a internacionales, y mostrar la magnitud de la infraestructura que López Obrador calificó como “una obra magna”.

Pero hoy el Tren Maya es noticia por un motivo poco alentador: mueve apenas el 5% de los pasajeros que sus promotores calcularon en las previsiones iniciales. Según un informe interno del Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) citado por El País, el tren transporta en promedio 3.200 pasajeros diarios, frente a los 74.000 estimados. Incluso en temporada alta se observan trenes casi vacíos y estaciones con más personal que usuarios.

El proyecto tampoco ha logrado posicionarse entre los turistas internacionales, quienes continúan utilizando rutas tradicionales para recorrer la península de Yucatán. Muchos de ellos llegan sin haber escuchado siquiera sobre el tren, mientras que otros prefieren alquilar vehículos o seguir los itinerarios de agencias asociadas con empresas de autobuses y hoteles.

En el mercado doméstico, el panorama no es mejor. Los habitantes de la región señalan que las estaciones están demasiado alejadas de sus comunidades, lo cual eleva el costo real del viaje. Aunque se ofrecen descuentos, la suma del billete del tren más el transporte adicional vuelve poco competitivo el servicio frente a opciones como el autobús, taxis o motocicletas.

La falta de integración logística se suma a costumbres muy arraigadas. Para muchos lugareños, cambiar sus hábitos de movilidad no solo implica mayor gasto, sino un ajuste cultural que el tren no ha logrado motivar. Esto explica que, pese a los beneficios anunciados, la penetración del Tren Maya en su propio territorio siga siendo limitada.

El contexto resulta aún más complejo considerando el costo final de la obra. De los 120.000 a 150.000 millones de pesos proyectados inicialmente, el presupuesto escaló hasta cerca de 500.000 millones, según estimaciones difundidas por la BBC. Este aumento elevó las expectativas sobre su retorno económico y alimentó el debate en torno a su utilidad real.

El tren ha polarizado opiniones. Reportajes como los de National Geographic destacan que parte de la sociedad mexicana lo ve como una oportunidad para dinamizar la región, mientras otros enfatizan el impacto ambiental y social asociado a su construcción. A ello se suma la tensión política alrededor del proyecto, siempre presentado por sus promotores como un motor de desarrollo regional.

Pese al bajo rendimiento, el Gobierno ha defendido públicamente el desempeño del Tren Maya. La presidenta Claudia Sheinbaum asegura que la demanda crece y que el sistema rebasó ya el millón y medio de usuarios desde su apertura. Los operadores afirman que están cerca de cumplir su meta anual de 1,2 millones de pasajeros, aunque esta cifra está muy por debajo de las expectativas fijadas originalmente.

Por ahora, el futuro del Tren Maya sigue en construcción, tanto en sentido literal como en términos de credibilidad. La infraestructura ya está en marcha, pero su uso, su impacto económico y su capacidad para transformar la región siguen siendo una incógnita. El tiempo dirá si este enorme proyecto logra despertar el interés que se prometió desde el principio o si quedará como un ejemplo de expectativas que rebasaron a la realidad.

Te podría gustar